Museo del Barrio del Foro Romano de Cartagena

El Barrio del Foro Romano, situado en Cartagena, se erige como uno de los mayores parques arqueológicos urbanos de España.

Historia

Tras la conquista de Qart Hadast por el general Publio Cornelio Escipión en el 209 a.C., la ciudad será rebautizada con el nombre de Carthago Nova. En un primer momento es designada civitas stipendiaria, es decir, estaba sometida al pago de impuestos al Estado Romano. Gracias a sus riquezas naturales – esparto, pesca, minas de plata y plomo – y a su situación estratégica en el Mediterráneo occidental, pronto se convirtió en uno de los emporios comerciales más importantes del imperio romano.

La concesión del estatuto colonial (Colonia Urbs Iulia Nova Carthago) en el año 54 a.C., significó el inicio de un intenso proceso de renovación urbana que culminaría en época de Augusto (63 a.C. – 14 d.C.). Fue entonces cuando las nuevas elites enriquecidas con el comercio y la explotación minera proyectaron en la ciudad importantes transformaciones urbanísticas. Se trazó una nueva red viaria y las nuevas calles formaron manzanas (insulae). En ellas se alzaron algunos de los edificios más importantes del siglo I. El objetivo final de esta transformación era diseñar una urbe a imagen y semejanza de la capital del Imperio.

A finales del siglo II d.C. se produjo un declive económico y demográfico en la ciudad que afectó a todos los edificios privados y públicos, modificando y reduciendo el espacio urbano a la zona portuaria. Fue en esta zona donde se desarrolló una nueva remodelación urbana a partir del siglo IV d.C.

Barrio del Foro

El cerro del Molinete (arx Hasdrubalis) estaba, ya desde el siglo II a.C., organizado en terrazas ocupadas por construcciones públicas y privadas. En su cima se alzaban las murallas que defendieron la ciudad y un templo. Con la renovación urbana del siglo I a.C., al pie de la colina se edificaron conjuntos tan emblemáticos para la vida pública como el foro, con su templo dinástico y la curia.

Entre el puerto y el foro, se dispusieron varias manzanas rectangulares. En dos de estas manzanas se construyó lo que hoy denominamos Barrio del Foro Romano formado por un complejo termal dotado de una amplia plaza porticada, el Edificio del Atrio, para la celebración de banquetes religiosos y el Santuario de Isis. Estos edificios quizás estuvieron regentados por una o varias corporaciones semipúblicas. Las manzanas del Molinete estaban delimitadas por decumanos (término para designar calles orientadas de este a oeste) y por cardos (calle en sentido norte-sur).

Termas del puerto

Un complejo termal al que se accede por un monumental patio porticado o peristilo con un espacio central al aire libre pavimentado con ladrillos dispuestos en forma de espina de pez (técnica del opus spicatum). Este espacio no solo servía como entrada sino también como lugar de reunión y representación de las élites locales; de hecho, estaba presidido por una estatua que portaba una cornucopia de mármol de Carrara coronada con un cesto de frutas en clara alusión a la pax romana conseguida por Augusto tras el fin de las guerras civiles. Este cuerno de la abundancia es el único elemento encontrado de la mencionada escultura. En este lugar también se encontró una pintura que representa a un cazador.

Edificio del Atrio

El Edificio del Atrio, construido en el siglo I d.C., pudo ser la sede de una corporación religiosa que se dedicó a celebrar banquetes rituales en honor de los dioses Isis y Serapis, que recibían culto en el santuario adyacente. A lo largo de tres siglos sufrió varias reformas que supusieron la modificación de su planta original. En su última etapa de funcionamiento, se transformó en un edificio de viviendas y cada una de las salas acogió a una familia. Estuvo en uso hasta finales del siglo III o inicios del IV, cuando un incendio destruyó la manzana al completo.

Santuario de Isis

Entre 2015 y 2016 se llevaron a cabo excavaciones arqueológicas en el área del Molinete que permitieron recuperar otra manzana de la Cartagena romana. Dicha manzana estuvo ocupada por un santuario consagrado a los dioses helenístico-romanos Isis y Serapis, a tenor de unas inscripciones halladas en la zona años atrás y dedicadas a ambas divinidades. El santuario, quizás asociado al Edificio del Atrio, tuvo un uso ininterrumpido desde el último tercio del siglo I hasta finales del siglo III, cuando dejó de ser un espacio sagrado y se reutilizó con una función industrial.

Decumano

En 1968, tras el derribo del cuartel de la Guardia Civil, fueron hallados un tramo del Decumano Máximo junto con los hornos que caldeaban el tepidarium y caldarium de las termas del puerto, y los restos de un área comercial compuesta por una galería porticada con tiendas. Fueron construidos en época romano-republicana y remodelados en el siglo IV d.C. lo que explica el uso de materiales reutilizados. El ejemplo más claro es la inscripción dedicada a Numisius Laetus, familia poderosa de Carthago Nova, que estaría inicialmente en el foro de la colonia y que se reubicó en esta zona para formar parte del muro de las termas.

Puesta en valor

Las primeras actuaciones en el Decumano corrieron a cargo de Pedro San Martín Moro quien realizó en 1971 la primera puesta en valor de los restos hallados en la Plaza de los Tres Reyes. Posteriormente, en 1997, el Ayuntamiento de Cartagena decidió colocar una cúpula de cristal para una mejor conservación de las ruinas. Cartagena Puerto de Culturas en 2003 planteó ocultar las instalaciones y hacer más legibles los restos.

En lo que respecta a la ladera de la colina del Molinete, los trabajos comenzaron en 1982 con un equipo de arqueólogos dirigidos por Miguel Martínez quien continuó con la excavación del anterior conjunto termal, aportando nuevos datos para la comprensión de los restos del Decumano. A partir de 2008 y hasta día de hoy, han proseguido las excavaciones por toda la ladera del cerro dirigidas en este caso por José Miguel Noguera y Mª José Madrid.

Todas estas intervenciones se han aunado bajo la gestión de Cartagena Puerto de Culturas teniendo como resultado de un ambicioso proyecto que ha sido reconocido con el Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales por el Ministerio de Cultura en el año 2012. El diseño arquitectónico de este proyecto fue realizado por los arquitectos Nicolás Maruri y Andrés Cánovas.